En una ocasión el grande Moises hizo una solicitación muy especial al Señor. Y pidió para ver a Dios. Este magnifico hombre de Dios estaba angustiado y perplejo delante de lo que sucederia en su ministério. El tendría que conducir el pueblo a una guerra la cual sabía que no podría vencer sin la interferéncia de la fuerte mano del Señor. Así Moises clamó por la aparición de Dios para comprobar que el eterno estaría con el.
Moises sabia que nadie podría ver al Señor y permanecer vivo, pero una mescla de sentimientos como una profunda sed de Dios y un miedo por la batalla crearon en el tal pedido. Y el Señor le respondió y le dió instrucciones claras acerca de su pedido. Así que tenemos un Dios que nos responde cuando clamamos. Estas fueron las instrucciones: “Dijo más el Señor; He aqui pongo un lugar junto a mí; sobre la peña te pondrás. Y cuando pasar mi glória yo te pondré en una hendidura de la peña y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado”.
De esta manera, poniendo los pies sobre la roca Moises podría ver la glória de Dios.
Este hermoso pasage nos enseña que todo ministro del evangelio que desea ver la glória de Dios para seguir su ministério hay que estar en la roca, la peña. És desde allá que se puede ver la glória divina. Nuestro Señor Jesús se ha identificado como la peña (Marcos 12:10), eso significa decir que un ministro hay que estar plenamente en Cristo así como está una rama en el árbol. Cuando decimos esto puede parecer que todos ya lo saben pero en este momento de la humanidad en el cual hay tanta tecnologia, egocentrismo, herramientas de marketing y otras atracciones, muchos siervos del Señor corren el riesgo de no estar completamente inclusos en Cristo. És más necesario que el hombre de Dios tenga abundante comunión con Él. Que le quiera en todo el tiempo, que camine tan cerca de Él que se mescle a Su persona, lo que también será una manera de ver la glória de Dios.
Estar con los pies en la roca és la garantía de ver la glória de Dios. ¿Y qué ministro podrá hacer bién algo si el viento de la presencia de Dios no sopla sobre él? ¿Qué esfuerzo
tendrá recompensa sin la bendición del Señor? ¿Qué ministro podrá avanzar y vencer a los enemigos si sus pies no estuvieren en la Roca eterna?
Todos los que desean la glória del Señor fluyendo sobre sí, bendiciendo su trabajo, edificando las personas, a la iglesia y vencendo el enemigo han que estar inclusos en Cristo.
Subamos a la Roca, desde allá veremos al Señor.
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